Ir a trabajar en patinete, flexibilidad de horarios, creatividad sin límites e incontables pares de zapatillas: entre finales de los 90 y principios del nuevo milenio, los trabajadores de las empresas vinculadas a Internet eran la envidia de todos. Así es. Hace dos décadas esas compañías experimentaron un ascenso meteórico, llegando a aumentar hasta un 400% su valor bursátil. Aquello no duró demasiado, y derivó en el llamado “estallido de la burbuja de las puntocom”. Hoy, las tecnológicas viven una segunda crisis, aunque las causas son muy distintas.
A los ajustes de plantilla anunciados recientemente por los gigantes Amazon y Microsoft, se han sumado los de Twitter, YouTube y Spotify. La hemorragia continúa. En concreto, en los primeros 19 días de enero, 122 compañías del sector tecnológico despidieron a 37.526 empleados, casi dos mil despidos diarios a nivel mundial, según recoge el co
Una de las mejores novelas españolas del siglo XX se titula Tiempo de silencio. Narra la historia de un médico de laboratorio que intenta salvar a una joven de un arrabal chabolista sometida por su padre a un aborto casero. La muchacha se desangra y muere. La novela, publicada en 1962 –en plena dictadura ultracatólica del general Franco–, puso el foco sobre un problema del que nadie hablaba, de ahí su título.
En España, las mujeres que decidían tomar la traumática decisión de interrumpir un embarazo dejaron de ser consideradas delincuentes en 1985, una vez recuperada la democracia. Ese año se aprobó la llamada ‘Ley del Aborto’, que contemplaba tres supuestos: riesgo para la salud física o mental de la madre, violación y malformaciones del feto.
En 2010, una nueva norma superó los tres supuestos y dio libertad a las mujeres para interrumpir su embarazo durante las primeras 14 semanas sin ne
El cómico Miguel Gila, un añorado referente del humor en España, interpretó durante años un número en el que daba vida a un soldado quejándose por teléfono a un fabricante de armamento: “De los seis cañones que mandaron ayer, dos han venido sin agujero. Estamos disparando con la bala por fuera. O sea: al mismo tiempo que uno aprieta el gatillo, otro corre con la bala”. Estos días el recuerdo de Gila se ha colado en la actualidad más cruda: la de la guerra de Ucrania.
El Gobierno español se ha comprometido a enviar varios tanques Leopard en socorro de Kiev. España se alinea así con otros países europeos, después de que el canciller alemán Olaf Scholz terminase de deshojar la margarita y diese luz verde al envío de los carros de combate. Europa aguardaba esa decisión porque Alemania es el fabricante de los Leopard y, por contrato, ningún país que los haya comprado puede ofrecérselos a otro
Hace muchos años, durante una excursión veraniega a la montaña con el colegio, dormí al aire libre en un circo glaciar a 2600 metros de altitud. En mitad de la noche, sin razón aparente, me desperté. Sobre mí contemplé uno de los mayores espectáculos que he visto en mi vida: casi parecía que podía alcanzar con los dedos un sobrecogedor cielo cuajado de estrellas. Todavía recuerdo aquella sensación de fascinación absoluta, y de absoluta pequeñez.
Por eso me ha entristecido la noticia de que la contaminación lumínica hace cada vez más difícil ver un cielo nocturno puro. Los científicos han recopilado durante 12 años las observaciones enviadas por más de 55.000 ciudadanos y han llegado a la conclusión de que un niño nacido donde hoy son visibles 250 estrellas solo será capaz de ver 100 cuando cumpla 18 años. Es decir: en esta generación las estrellas desaparecerán de las ciudades.
El macroest
Eran cinco hombres y no necesitaron forzar a una chica para violarla en un portal de Pamplona. Ocurrió en julio de 2016, en los encierros de San Fermín, una fiesta popular de renombre internacional. Los violadores grabaron vídeos que compartieron en su grupo de WhatsApp, llamado ‘la manada’. Con ese nombre pasó a la historia ‘el caso de la manada’, un crimen que conmocionó a España y que hoy todavía origina un controvertido debate.
El Código Penal español no emplea la palabra “violación” para los delitos sexuales. Este es un término más coloquial y, desgraciadamente, cotidiano. Hasta ahora, las leyes hablaban de “abuso”, en los casos menos graves, y de “agresión”, en aquellos donde habría violencia.
El tribunal provincial que juzgó los hechos de Pamplona consideró en su sentencia que –al no haber empleado los violadores la fuerza– el delito cometido era de abuso. Millones de manifestantes