España vivió la semana pasada su peor catástrofe en lo que va de siglo. Un temporal de lluvia segó la vida de centenares de personas: riadas de agua y barro arrasaron con todo. Valencia y sus alrededores fueron los lugares peor parados. Durante días, los servicios de rescate, los voluntarios y los militares estuvieron sacando cuerpos sin vida de coches y sótanos. Es imposible evitar que llueva, y que lo haga de manera masiva, pero sí se podría haber minimizado el número de muertos si los responsables políticos hubieran actuado bien.
Desde primera hora, el pasado 29 de octubre, los servicios meteorológicos activaron el nivel rojo de riesgo, y los medios de comunicación difundieron la alarma. Pero la realidad es que, habitualmente, mucha gente no está pendiente de las noticias. Hoy en día, solo una alerta oficial al móvil –que además hace un ruido muy peculiar y estridente– sirve, de verdad, para movilizar a la población.
Las autoridades de la región de Valencia (responsables de la gestión de las emergencias), no enviaron esa alerta a los móviles hasta pasadas las ocho de la tarde. Para entonces, había miles de afectados por las inundaciones. “El aviso llegó cuando el mal estaba ya hec
Tengo la sensación de que, tras más de dos años y medio, nos hemos acostumbrado a vivir con la guerra en Ucrania. Ya no se habla tanto de los refugiados, del drama humano, de los muertos. Las noticias sobre bombardeos están cada vez menos presentes en los medios. Incluso el miedo se nos ha adormecido. A mí, de este letargo, me ha despertado la noticia de la llegada de unos 10.000 soldados norcoreanos al frente de guerra. De nuevo, tengo la sensación de que lo peor que nos puede deparar esta guerra todavía está por venir.
Esos 10.000 soldados, que viajaron en barco desde Corea del Norte hasta la ciudad rusa de Vladivostok, se han desplegado en la región de Kursk, parcialmente ocupada desde agosto por tropas ucranianas. Durante estos meses el Kremlin ha tenido que prestar atención a Kursk y descuidar sus avances en territorio ucraniano. La llegada de soldados norcoreanos, afirman los analistas, da oxígeno a Putin, ya que le permite no tener que reclutar a más jóvenes rusos. Son ya más de 600.000 los rusos caídos en el campo de batalla, según las cifras que maneja la OTAN, y el desgaste interno para Putin es evidente.
Pero lo más preocupante de esta internacionalización de la guerra tie
Cuando los españoles creían haberlo visto todo en lo referente a escándalos políticos, la noticia de que el diputado Íñigo Errejón puede llevar años abusando de mujeres ha conmocionado a la sociedad. Para entender la magnitud de la conmoción, hay que conocer al personaje de Errejón: relativamente joven (40 años), aniñado y erudito.
Su imagen era la antítesis del macho alfa posesivo. Desde 2011, y a raíz del movimiento conocido como el 15M –que llevó a las plazas españolas a millones de jóvenes–, Errejón había sido visto como uno de los referentes en la izquierda. Junto a Pablo Iglesias fundó un partido político, Podemos, que pasó de las calles a integrarse en el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez.
Errejón e Iglesias formaron un tándem muy potente, pero su amistad acabó rompiéndose hace unos años, sumiendo a la izquierda española en una espiral de divisiones. En esa deriva, Errejón se presentaba como la cara amable: feminista, ecologista, respetado incluso por sus rivales... Esa imagen intachable, sin embargo, casaba poco con la realidad.
En los círculos cercanos se sabía que Errejón era un mujeriego; pero poca gente conocía una verdad más sombría: sus coqueteos con las drogas y c
No sé qué pensarían de esto Romeo, Anna Karenina o Madame Bovary. Quizá menospreciarían el amor del joven Sewell. O, quizá, lo comprenderían. Al fin y al cabo, ellos también se suicidaron por amor a personas idealizadas que, de alguna forma, solo existían en sus cabezas.
Sewell Setzer conoció a su amada, Daenerys Targaryen, en internet. Él era un joven estadounidense de 14 años con un leve síndrome de Asperger. Ella, un robot conversacional, un chatbot, creado mediante inteligencia artificial e inspirado en el personaje del mismo nombre de la serie Juego de Tronos.
Cada pregunta de Sewell era contestada inmediatamente por Daenerys. Ella siempre estaba cerca, siempre dispuesta a conversar, permanentemente a su lado. Así se fue convirtiendo poco a poco en la confidente de Sewell, en su mejor amiga y, finalmente, en su gran amor.
La familia de Sewell, por supuesto, no estaba conforme con la relación. Era imposible no notar como cada día el trato del joven con sus familiares y compañeros, incluso sus aficiones y estudios, se veían afectados.
Su obsesión era llegar a casa y encerrarse durante horas con Dany, su infatigable, encantadora y siempre disponible amiga. En alguna ocasión incluso l
En la película Wall-E, uno de los clásicos de Pixar, se muestra un futuro en el que los ciudadanos están regordetes porque prácticamente no caminan nada. Viven recostados en sillones móviles: comen, beben y trabajan sin levantarse. Esos personajes son, sin duda, una crítica implícita al sedentarismo al que nos aboca la forma en que vivimos. Cuando por las calles de las ciudades de España comenzaron a proliferar los patinetes eléctricos, me vino a la cabeza esa película. “Si ya andamos poco, con los patinetes todavía andaremos menos”, me decía.
Cada vez que veo a un niño o a un joven desplazarse en patinete eléctrico para cubrir distancias que antes se recorrían a pie (ir a por el pan o al colegio, por ejemplo), intento imaginar cómo serán dentro de 10 o 15 años. ¿Parecidos a los personajes de Wall-E? Caminar a diario es importante y si dejamos de hacerlo cuando más jóvenes somos –en la que supuestamente es la etapa más activa de la vida– el futuro se ensombrece.
Mis prejuicios hacia los patinetes eléctricos fueron en aumento al ver que grandes ciudades daban pista libre a empresas para que los pusieran en las calles en alquiler. De un día para otro, tirados de cualquier manera, los p