Empiezo a echar de menos el aburrimiento político. Esos años en los que, sí, sucedían cosas, pero no hechos históricos a cada rato. Hay quien dice que la democracia ideal es la democracia aburrida. El tedio es un buen síntoma cuando hablamos de política. De eso presumía hasta hace no mucho Portugal.
Durante décadas, ese país se labró la fama de ser una balsa de aceite: alternancia y estabilidad eran sus señas de identidad. En los últimos años, sin embargo, la dinámica parece ser otra. La sombra de la corrupción persigue a sus líderes, sean del color político que sean. En esta ocasión es el conservador Luís Montenegro quien intenta a la desesperada salvar su mandato, acorralado por su relación con una empresa familiar. En 2023, fue el progresista António Costa.
El caso de Montenegro es bastante típico. Fundó una empresa, se la dio a su mujer y sus hijos cuando llegó al poder, en la primavera de 2024, y ahora parece que esa empresa está siendo beneficiada por las políticas de su gobierno. La compañía familiar se llama Spinumviva y resulta que cada mes, a cambio de servicios de consultoría, recibe 4.500 euros de una empresa con varios casinos a lo largo del país: Solverde. Hasta ahí,
Dice el refrán que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. En el caso del presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, en cuatro meses ha quedado claro que mintió los días posteriores a la riada del 29 de octubre que mató a 227 personas. Muchas de esas vidas se habrían salvado si el Gobierno de Mazón, del conservador Partido Popular, hubiese enviado a tiempo una alerta masiva a los móviles de los ciudadanos. Esa alerta se envió desde el centro de mando a las 08:11 de la tarde, cuando ya había decenas de personas ahogándose.
En los días posteriores a la tragedia, Mazón intentó defenderse diciendo que siempre estuvo al frente de la gestión de la emergencia (aunque la verdad es que pasó horas ilocalizable en una comida con una periodista). El presidente valenciano afirmó que llegó al centro de mando “a media tarde, pasadas las 7”. Esa versión, que buscaba salvar su imagen política –dañada por la comida privada–, saltó por los aires cuando la jueza a cargo del caso comenzó a investigar la tardanza en enviar la alerta.
El razonamiento de la jueza era diáfano: si Mazón llegó “a media tarde” al centro de mando y la alerta se envió a las 20:11, quizá él tuvo algo que ver en esa
Se extiende como una epidemia, pero no es exactamente una enfermedad. Es la violencia contra los sanitarios: médicos, personal de enfermería y auxiliares. El número de agresiones contra quienes nos cuidan y curan crece año tras año. Según los datos del Ministerio del Interior, en 2024 la Policía detuvo en España a más de 100 agresores, e intervino en 10.000 altercados. ¿Cómo es posible que algo así ocurra?
“Te quedas en estado de shock y no entiendes qué ha pasado. Me levanté y fui a consolar a mi compañera, que estaba llorando. En ese momento no notas nada. Seguí con la guardia. Al día siguiente fui a poner la denuncia”, declaró en 2023 a elDiario.es la psiquiatra de urgencias Victoria Muñoz, de 37 años. Un paciente con Covid –muy nervioso porque no le dejaban ver a su familia– le había propinado un puñetazo. La golpeó con tal fuerza que la derribó al suelo. Allí, Victoria siguió recibiendo patadas en la cabeza y las costillas. Su caso es solo uno entre miles.
En España dos de cada tres médicos agredidos en el ejercicio de su trabajo son mujeres. Las mujeres, además, reciben el 70 % de los insultos y vejaciones. Pero este problema tiene alcance planetario. Casi un 40% de todo el per
Las acciones de Greenpeace son espectaculares: descolgar pancartas gigantes sobre reactores nucleares, encadenarse a plataformas petrolíferas, enfrentarse con lanchas neumáticas a descomunales petroleros. En su más de medio siglo de historia, ha superado a cualquier otra organización ecologista en repercusión mediática. Y lo ha hecho siempre gracias a acciones no-violentas y de desobediencia civil.
Los activistas de Greenpeace llegaron a ser tan molestos para la carrera nuclear, que los servicios secretos franceses hundieron en 1985 su buque Rainbow Warrior. Hoy Greenpeace es una auténtica multinacional del activismo, con más de 34.000 voluntarios, 3.5 millones de socios y presencia en 55 países. Sin embargo, un proceso judicial en Estados Unidos podría asestar un golpe mortal a esta organización.
La constructora de oleoductos Energy Transfer acusa a la rama estadounidense de Greenpeace de allanamiento, conspiración y de haber difundido información falsa perjudicando gravemente su capacidad empresarial. Los hechos se remontan a 2016 y 2017, cuando Greenpeace participó, junto a miles de personas y otras organizaciones, en protestas contra el oleoducto que Energy Transfer construía en
Antes incluso de la explosión creativa del Siglo de Oro, España ya se reía de sus reyes: por calles y plazas, en grabados, coplas y obras satíricas, los monarcas eran ridiculizados. En el teatro, sin embargo, tanto los partidarios del costumbrismo popular como los defensores de obras más sofisticadas no osaban criticar al rey. Tratado casi como un ‘vice Dios’ –así lo denominó alguna vez el escritor Lope de Vega–, el monarca todo lo veía y todo lo sabía.
Afortunadamente hoy, subidos a un escenario o detrás de la pantalla, sí se puede satirizar a sus majestades. Una nueva comedia televisiva, titulada La vida breve, ha despertado en España el interés por el rey Luis I, el monarca más desconocido de la dinastía de los Borbones. Primogénito de Felipe V y María Luisa de Saboya, nació en 1707, con su padre ya coronado. Tras la abdicación paterna, Luis sólo consiguió reinar 229 días. De ahí su brevedad. Murió de viruela a los 16 años, sin haber dejado descendencia.
Lo casaron con una esposa rebelde, su prima Luisa Isabel de Orleans. Además, Luis padecía un trastorno de personalidad y, para colmo, se vio sometido a las conspiraciones de su madrastra, la ambiciosa Isabel de Farnesio. Todo ello