El pasado domingo, 16 de marzo, el New York Times publicó un reportaje que pone los pelos de punta. Trata sobre los abusos que sufren mujeres que viajan desde Kenia y Uganda a Arabia Saudí para trabajar como empleadas del hogar. Palizas. Inanición. Abusos sexuales. Salarios impagados. Muchas vuelven a casa rotas; otras, en un ataúd.
En Kenia y Uganda, esta horrible situación no es, según cuentan los reporteros del New York Times, ningún secreto. Las mujeres que deciden viajar a Arabia Saudí son conscientes del peligro que corren. Y, sin embargo, deciden asumirlo. Trabajando dos años como empleadas del hogar, les aseguran, pueden ganar suficiente dinero como para construir una casa y educar a sus hijos.
Las agencias africanas que las contratan conocen perfectamente el infierno que espera a algunas de estas mujeres. Y, sin embargo, les prometen un futuro de color de rosa en el reino saudí. ¿Por qué? Por el dinero, por supuesto. Todo esto es un gran negocio.
Y lo que es peor: muchas de estas agencias son propiedad de políticos ugandeses y kenianos, o de familiares suyos. El mismísimo presidente keniano, William Ruto, dice que, en los próximos años, quiere enviar a medio millón de trabaj
El pasado 8 de marzo amaneció lluvioso en España, como si la climatología quisiera añadir dramatismo al Día Internacional de la Mujer. Pero, si algo quedó claro en las numerosas manifestaciones que recorrieron las ciudades de nuestro país —Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla…—, es que las mujeres no necesitan ni un ápice más de dramatismo en sus vidas.
Las miles de manifestantes que salieron a la calle durante el 8M recordaron a las mujeres víctimas de conflictos armados en todo el mundo; a las que, en España, han sido asesinadas recientemente en incidentes de violencia machista; a las que sufren explotación laboral; a las que perdieron la vida luchando por la causa feminista. Quizá el manifiesto leído en la Plaza de la Reina de Valencia recogió un elemento común a muchas de estas reivindicaciones cuando advirtió del "retroceso en los derechos de las mujeres y la necesidad de avanzar en igualdad en un contexto de rearme patriarcal”.
Un “rearme patriarcal” sin duda relacionado con otro tema muy comentado durante este 8M: el fascismo. El lema "Contra el fascismo, valentía y alianzas feministas”, por ejemplo, fue entonado con frecuencia en diversas manifestaciones en el País Vasco. En
Antes, para utilizar un software de reconocimiento de voz, había que entrenarlo previamente leyéndole medio Quijote. Exagero, pero sí es cierto que estos programas necesitaban numerosos ejemplos para poder reconocer tu voz. Ahora ya no. Con los vídeos deep fake, imagino, ocurrirá lo mismo. Crear un deep fake todavía cuesta mucho trabajo. Se pueden crear fácilmente vídeos falsos con inteligencia artificial, pero la calidad deja bastante que desear. Pocos confundirían, creo, uno de estos vídeos con una grabación real.
Lo cual hace que me pregunte qué objetivo persigue el vídeo La manifestación que no vas a ver hoy. Este clip, generado por IA, fue compartido por el Partido Popular el pasado 8 de marzo, coincidiendo con manifestaciones multitudinarias en toda España por los derechos de la mujer. El vídeo es una mezcolanza de ataques contra personalidades políticas de izquierdas como Pedro Sánchez —actual presidente del Gobierno—, Pablo Iglesias —exlíder del partido Podemos— o Íñigo Errejón —exportavoz del partido Sumar en el Congreso—.
Bajo una perspectiva retorcida, estos ataques, basados en diversos rumores y escándalos, podrían interpretarse —imagino— como una defensa a las mujeres. C
La Unión Europea no es conocida precisamente por su celeridad a la hora de tomar decisiones. Pero, estos días, sí que hay una sensación de urgencia en lo relacionado con reforzar la defensa europea. Tras la invasión de Ucrania, se comenzó a hablar de la amenaza que suponía Rusia para Europa. El Viejo Continente disponía de algunos años, estimaban los expertos, para preparar su respuesta ante un posible ataque ruso. Pero ahora, con una Administración Trump que parece más alineada con Rusia que con la Unión Europea, ese colchón de tiempo parece haberse esfumado.
Hace unos días, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso invertir 800.000 millones de euros en defensa. El plan de rearme de Europa todavía está en sus fases preliminares, pero poca gente duda que exigirá una gran inversión.
Si Europa va a rearmarse, España, como los demás miembros de la UE, tendrá que aumentar el gasto de defensa. Pero ¿qué piensan de esto los españoles? Una encuesta de opinión reciente, comentada el pasado 13 de marzo por El Periódico de España, ofrece algunas pistas al respecto: un 55 % de los encuestados dijo estar a favor de aumentar el gasto de defensa, un 39 % en contra, y el
“Si es mi destino, así sea”, dijo Rodrigo Duterte tras aterrizar en Holanda, el pasado 12 de marzo, a bordo de un jet privado. El “destino” al que se refería el expresidente filipino, imagino, es el de someterse a la autoridad de la CPI —la Corte Penal Internacional—, que lo acusa de crímenes contra la humanidad.
Menos filosófico, y más reconocible, había estado Duterte el día anterior. “Si van a aliarse con unos blancos extranjeros, tendrán que matarme primero” había comentado desafiante tras desembarcar de un vuelo procedente de Hong Kong. El expresidente, se dice, había dejado Filipinas para evitar ser extraditado a La Haya. Pero algo lo hizo volver.
Quizá fuera el orgullo. Duterte —como presidente y, antes, como alcalde de Davao— se había acostumbrado, imagino, a estar por encima de la ley. A lo mejor no pudo consentir dejar de estarlo. O quizá cometió un error de cálculo y pensó que, con los muchos defensores que todavía tiene en Filipinas, y siendo su hija Sara la vicepresidenta del Gobierno, podría manejar la situación.
El actual presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., sin embargo, lo tenía todo preparado para extraditar a Duterte. Los Marcos y los Duterte, las dos familias