Putin ordena la expulsión de más de 700 personas del servicio diplomático de EE.UU. tras unas sanciones
No busquen esta palabra en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero, en lenguaje coloquial, un ‘bienqueda’ es alguien que siempre evita el conflicto, y quiere agradar a todo el mundo. Especialmente en el trato cara a cara. Uno de los problemas del ‘bienqueda’ es que, al intentar agradar a audiencias con intereses muy diferentes o incluso opuestos, acaba incurriendo en flagrantes contradicciones.
Los ahorros de los españoles, sin rentabilidad
En estos días, casi se alegra uno de no tener dinero; al menos te evitas el problema de decidir qué hacer con él. Gastarlo resulta fácil, como siempre. Pero si la idea es ahorrar, la cosa se complica.
Los españoles nunca hemos sido muy imaginativos con nuestros ahorros; el dinero que se ahorraba no solía moverse del banco. Quienes querían tener sus fondos a mano, los guardaban en una cuenta corriente. Los que no, los ponían en un depósito a plazo fijo, que daba más rentabilidad —porcentajes de interés que ahora nos parecen de ciencia ficción—.
Después estaban los que ‘jugaban a la bolsa’. Y esta expresión me parece de lo más acertada, porque los que yo conozco que se aventuraron a invertir en bolsa —ganaran o perdieran— no tenían ni idea del tema. Era puro azar. Pero, dejando de lado la bolsa, no recuerdo haberme preocupado nunca de que mis ahorros, en forma de depósitos bancarios, perdieran valor por la inflación.
A día de hoy, en España las cosas han cambiado mucho. La diferencia entre la rentabilidad en cuentas de ahorro y en depósitos a plazo fijo es virtualmente inexistente. Y uno ya no se pregunta si sus depósitos bancarios pierden valor; lo sabe a ciencia cierta.
25 años de Barcelona ’92
El pasado 25 de julio, se cumplió un cuarto de siglo de los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92. Cuando pienso en las olimpiadas de Barcelona, lo que me viene a la memoria es más que nada una sensación estética, y como saben ustedes, la estética es algo escurridiza.
Mi recuerdo de los juegos es como una pequeña pieza de artesanía de discreta belleza, que uno puede tener en el escritorio de la mente y ver con agrado las veces que haga falta, sin cansarse de ella. Para describir la estética de Barcelona ’92 me parece inevitable, por muy manido que esté el tema, recurrir a la imagen del arquero paralímpico Antonio Rebollo encendiendo el pebetero en la ceremonia de inauguración.
Casi a oscuras dentro del estadio, Rebollo esperaba la llama olímpica. La traía la leyenda del baloncesto español Juan Antonio San Epifanio, ‘Epi’, que hizo el último relevo hasta el lugar donde se encontraba Rebollo. El arquero prendió la punta de su flecha con la llama olímpica. Después, hizo un movimiento que no se me olvidará en la vida. A pesar de las dificultades motrices de alguien que, como Rebollo, contrajo la polio durante su infancia, el atleta paralímpico hizo un elegante y rápido giro para orie
Facebook, ¿parte del problema o de la solución?
Bill Gates, fundador de Microsoft y dueño de una de las mayores fortunas del mundo, parece tener en alta estima a Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. Hace unos meses, Gates alababa en una entrevista la labor benéfica de Zuckerberg, iniciada con fuerza hace ya unos años.
Gates y su esposa Melinda están entre los mayores filántropos del planeta, y la Fundación Gates se ha ganado una sólida reputación desde hace años en el mundo de las ONGs. Así que los elogios dirigidos a Zuckerberg obviamente no vienen de un cualquiera. Pero si los retos a los que se enfrentaban los filántropos de la era de Gates eran enormes, los que tienen que abordar las nuevas generaciones me parecen abrumadores.
Uno de los pilares de mi manera de entender la actividad filantrópica —probablemente porque es lo que conozco— es el concepto de la clase media. Hace una década, yo daba por sentados la solidez y el futuro de la clase media en Norteamérica y Europa. Partiendo de eso, de alguna manera veía la filantropía como un esfuerzo dirigido a extender el bienestar de la clase media a otras partes del mundo.
Pero el punto de partida de las nuevas generaciones de filántropos me parece mucho más complej
Descabezar gansos el día de Santiago
Sé muy poco de teología, pero mi impresión es que, en el Antiguo Testamento, sacrificar animales a Dios era algo totalmente rutinario. Después de Jesucristo llegó el Nuevo Testamento, y las cosas se suavizaron. Pero, en muchos pueblos de España, parece que se quedaron con la primera y más cruel versión de las santas escrituras.
No existen cifras oficiales al respecto, pero la ONG Ecologistas en Acción, por ejemplo, estima que 60.000 animales son sacrificados cada año en las fiestas populares españolas. Fiestas que, en la inmensa mayoría de los casos, se celebran en honor a un santo patrón.
Carpio de Tajo, en la provincia de Toledo, celebró el pasado 25 de julio la fiesta de Santiago Apóstol, el patrón del pueblo. El centro de las celebraciones son varias demostraciones de habilidad ecuestre, que se realizan durante todo el día. La tercera de ellas la llaman “correr los gansos”, y consiste en ‘capturar’ —citando la palabra que aparece en la web oficial del Ayuntamiento— la cabeza de un ganso, a lomos de un caballo al galope.
Antes de continuar, déjenme aclarar que los gansos están muertos; en los años ochenta se prohibió —por orden gubernamental— utilizar animales vivos. Pe