Parece mentira que, con lo pequeños que son, los Países Bajos hayan sido siempre tan decisivos en el rumbo de Occidente. Desde hace siglos este dinámico territorio ganado al mar ha servido de refugio para intelectuales perseguidos. Muchas de las obras más célebres de la filosofía y la literatura occidentales se imprimieron allí, porque en gran parte de Europa estaban prohibidas. Quizá ese ADN de respeto a los derechos civiles explique el último giro político que ha dado el país tras las ajustadísimas elecciones generales de la semana pasada.
Rob Jetten, un treintañero de ideología liberal –lo que en Países Bajos significa ser de centro– ha logrado frenar el avance de Geert Wilders y su ultraderechista Partido por la Libertad, quien amenazaba con dominar el Parlamento neerlandés con un discurso abiertamente islamófobo y euroescéptico.
Pese a su relativa juventud, Jetten no es un novato en política. Nacido en 1987, se formó en administración pública y economía, y entró al Parlamento en 2017. En 2018, con solo 31 años, se convirtió en líder del partido D66 y asumió el ministerio de Clima y Energía, desde donde ha impulsado políticas verdes y digitales.
Casi todos los analistas daban p
Cuando a finales de 2019 llegaban a España noticias sobre los contagios de coronavirus en China, la gente lo veía como algo lejano. Meses después, ya en 2020, los primeros contagios se registraban en Italia, pero en España seguía pareciendo algo “de fuera”. Ya sabemos lo que ocurrió luego: la pandemia se extendió por todo el mundo. Cinco años más tarde, parece que no hemos aprendido demasiado, porque una enfermedad animal –como probablemente lo fue en sus orígenes el coronavirus– ha acabado penetrando en España tras varios meses de alertas en países vecinos.
Se trata de la dermatosis nodular contagiosa, y nadie puede decir que su propagación haya pillado a las autoridades por sorpresa. En junio se detectó en la isla italiana de Cerdeña un primer foco, que luego se extendió a Lombardía, ya en la Italia continental. De ahí, la enfermedad saltó a Francia. El 25 de julio, incluso el recorrido de una etapa del Tour de Francia se vio modificado por la epidemia. A principios de octubre, se detectó el primer caso en la provincia española de Girona, fronteriza con Francia.
Los síntomas –en las vacas– son fiebre, nódulos en la piel, en las membranas mucosas y en órganos internos y, en ocasio
Parece que, tras su segundo paso por la Casa Blanca, Trump no quiere dejar únicamente la huella de sus reformas fiscales, migratorias, sociales y económicas —esas reformas que está implantando con el ritmo frenético de su rotulador negro sobre innumerables órdenes ejecutivas—. No. Trump se ha propuesto también reformar algo más concreto y, para ello, se ha autoerigido en arquitecto y decorador de interiores.
En julio pasado, el presidente anunció que ampliaría la Casa Blanca con la construcción de un gran salón de baile. También aseguró que no se tocaría la estructura de la residencia actual, de la cual se declaraba “muy fan”. Digamos que esa afirmación fue un 'hecho alternativo', porque hace unos días la piqueta demolió completamente el Ala Este de la residencia presidencial.
No se conoce que haya habido informes de técnicos o de conservadores del patrimonio que permitieran la demolición de esa construcción de 1902, que albergaba varias oficinas, incluidas las de Melania Trump. En cuanto a la primera dama, sin embargo, es posible que no haya notado el desorden y el polvo del edificio derribado, ya que apenas pisa la Casa Blanca.
El futuro ballroom tendrá una superficie de 8.300 met
Entre la variopinta fauna de los turistas, existen unos que se las dan de viajeros auténticos, que huyen de los circuitos organizados y de las tiendas de souvenirs. Son los que, más allá de llevarse de recuerdo una foto, un olor o una sensación, deciden sustraer un pedacito de los lugares a los que viajan: un fósil, una ramita, una piedra, un puñado de arena. Lo hacen en la idea de que ese lugar permanecerá, mágicamente, siempre con ellos. Ese pensamiento mágico, sin embargo, es un arma de doble filo, y a un turista alemán se le acaba de volver en contra.
El turista, cuyo nombre no ha trascendido, visitó en fechas recientes –tampoco se sabe exactamente cuándo– el Parque Nacional de Timanfaya, en la isla canaria de Lanzarote, un auténtico paraíso volcánico. El turista escondió en su maleta fragmentos de lava solidificada y regresó a su país. A mediados de octubre, el Parque Nacional hizo pública la nota anónima que había recibido de parte del turista arrepentido.
La nota iba dentro de un paquete con las rocas robadas, y decía lo siguiente: “He oído leyendas que cuentan que extraer roca volcánica trae mala suerte, y me temo que esto me ha pasado a mí. Tras una grave tragedia personal,