El despropósito de la independencia de Cataluña
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos en todos sitios, diagnosticarlos incorrectamente y aplicar el remedio equivocado. Esta famosa cita, atribuida —falsamente, según parece— a Groucho Marx, para mí se ajusta muy bien al problema catalán.
Antes de nada, permítanme aclarar que la mitad de mi familia es catalana, y que hablo catalán perfectamente. Viendo la bronca que se montó en Cataluña con la votación de independencia del pasado 1 de octubre, me pregunto si la gente de fuera pensará que los catalanes son un pueblo oprimido.
Una nueva investigación descubre importantes beneficios de salud del contacto con la naturaleza
La industrialización ha cambiado radicalmente nuestras vidas. Dónde, cómo y casi diría hasta para qué vivimos. Y la cosa va a más; consideren el siguiente escenario especulativo. La neurociencia descubrió hace ya algunos años que pueden pasar varios segundos desde que nuestro cerebro toma una decisión hasta que somos conscientes de ella. Lo cual plantea posibilidades interesantes para convertirnos en trabajadores más eficientes.
Piensen en un corredor de bolsa, que en ocasiones debe tomar decisiones muy rápidas. Tener acceso a sus conclusiones unos segundos antes sería una importante ventaja competitiva… ¿por qué no enchufarle a un escáner que identifica las decisiones directamente en su cerebro, y prescindir de su mente consciente?
Imagínense el futuro del oficio… llega usted a la oficina, y se conecta al escáner, que compra y vende activos electrónicamente en base a sus decisiones subconscientes. Después de unas horas, usted se desconecta, y se va a casa. ¿Qué tal el trabajo hoy, cariño?
Pero… ¿qué habría de malo en eso? Pues que no sería muy… natural. Dicho así, parece solo una manera de hablar, pero Reino Unido está empezando a tomarse en serio esta cuestión. Como informaba el per
El 60% de los españoles no habla inglés, según el CIS
Viviendo hace un tiempo en el extranjero, conocí a una pareja de españoles con un niño en edad preescolar al que, seguro que con buena intención, hablaban solo en inglés. Quizá para facilitarle las cosas cuando empezara el colegio. La cuestión es que el inglés de los padres era más bien limitado. Pero en fin, cada uno hace lo que puede. A estas alturas no tengo duda de que el niño ya estará corrigiendo a sus padres…
En España ha habido varias generaciones que también empezaron a aprender inglés con profesores que tenían muy poco o ningún dominio del idioma… solo que para muchos esta situación duró toda su vida escolar. Esto explica, en parte, las estadísticas del CIS que comentaba el diario español 20minutos el pasado 3 de octubre: casi el 60% de los españoles no hablamos inglés. Cuando menos sorprendente, para un país que vive del turismo.
El artículo comenta también otras razones, además de la antes indicada, por las que en España no se habla buen inglés. Una de las principales es el doblaje de películas extranjeras al español. Un problema de sobra conocido desde hace décadas, pero al que nos empeñamos en no dar solución. Otra razón, quizá más difícil de entender si no se conoce la
Trabajar, una terapia muy necesaria
En 1957, el pintor surrealista Salvador Dalí acudió como invitado al popular concurso televisivo americano “What’s my line?”, donde un panel de famosos debía adivinar la identidad o profesión del invitado en base a una serie de preguntas de “sí” o “no”.
Dalí respondió afirmativamente a casi todo, —les invito a buscar el vídeo en Internet— incluyendo si se dedicaba a las actividades atléticas, o si era un actor protagonista. En la grabación se ve a un Dalí convencido de sus respuestas, incluso ante los cómicos intentos del presentador por aclarar las cosas. Quién sabe qué pasaba por la cabeza del artista… quizá solo quería crear un momento absurdo.
Explicó en alguna ocasión Dalí haber sido tema de controversia entre sus profesores, que se preguntaban si estaba loco. Imagínense la pérdida si hubieran encerrado al pintor en uno de los antiguos manicomios. La pérdida para el mundo del arte, y el sufrimiento para él, porque, como explica la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), ingresar en ciertos manicomios era “vagar frente a altos muros, sobremedicado, y sin ninguna posibilidad de recuperación”.
En 1986, el Boletín Oficial del Es
La hoguera de las vanidades de los Nobel
Debo reconocer que tengo bastante mala memoria. Por suerte, hoy en día cualquier teléfono inteligente viene con una “App” tipo bloc de notas, así que todo lo que quiero recordar acaba en las entrañas digitales de mi teléfono. Y allí van a parar cada año los premios Nobel. Algunos, cuando menos.
Como siempre, con los Nobel vuelve la polémica; cuando no es uno es otro. El Nobel de la Paz ha sido controvertido en diversas ocasiones, pero el de este año, anunciado el pasado 6 de octubre, es inapelable. Ojalá Trump tome nota. Demasiado deseoso se le ve de desatar un holocausto nuclear sobre Corea del Norte.
Los Nobel de ciencia, en cambio, nunca fallan; traen la polémica incorporada “de serie”. En un artículo reciente, la revista The Atlantic formulaba por enésima vez el argumento de que, en la actualidad, resulta absurdo otorgar los premios de ciencia a una persona en concreto. De hecho pueden compartirlo hasta tres personas, pero no más.
El Nobel de Física de este año, por ejemplo, lo comparten tres investigadores. Pero, como comenta The Atlantic, la lista de autores del artículo científico que describe los principales hallazgos del experimento LIGO ocupa literalmente tres páginas.
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