Continúa la escalada de amenazas entre Pyongyang y Washington
Vivimos, no me cansaré de decirlo, en tiempos plagados de incertidumbre. Y la principal razón de esta desazón global es que sentimos que no manejamos las riendas de nuestras existencias. Creo que este sentimiento es compartido no sólo por los ciudadanos del mundo, sino por gobiernos enteros. Y me parece que hay dos personajes en estos momentos que simbolizan a la perfección esta deriva en el rumbo planetario: Kim Jong-un y Donald Trump. En otras palabras: estamos en manos de un par de desquiciados jugando a una ruleta rusa nuclear.
Comienza la cuenta atrás en Cataluña
Ya hay quienes piensan que el daño ocasionado en Cataluña tiene muy difícil solución. La fractura social interna no es sólo evidente, sino que además se intensifica con cada día que pasa. Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá el próximo 1 de octubre. Lo único seguro es que nada se habrá solucionado, y el 2 de octubre continuaremos todos con este cuento de nunca acabar.
Carles Puigdemont y los suyos ya han comenzado, a partir del pasado 14 de septiembre, la campaña electoral para pedir el “Sí” en el (hasta ahora) teórico referéndum del próximo 1 de octubre. El presidente de la comunidad catalana hace oídos sordos a las amenazas de Mariano Rajoy, quien advierte que la realización de este referéndum ilegal conllevará graves sanciones jurídicas, incluso la inhabilitación política. Las medidas represoras del Estado español no se han hecho esperar. El pasado 17 de septiembre, los agentes de seguridad incautaron más de un millón de carteles publicitarios destinados a la campaña del referéndum. Mariano Rajoy no está dispuesto a ceder ni un solo milímetro. Puigdemont, por su parte, intenta denunciar ante la comunidad internacional la actitud represora del Estado español. Una comunidad int
El hambre en el mundo aumenta de nuevo
No sé vosotros, pero yo tengo edad suficiente como para recordar aquel inicio de la década de los 90 que ahora aparece, en el imaginario colectivo, como un tiempo feliz, idílico y repleto de ilusión y esperanza. El muro de Berlín, así como el imperio soviético, acababan de derrumbarse. En mi mente, un siempre sonriente Bill Clinton parecía decirnos que de ahora en adelante todo marcharía sobre ruedas. Incluso el politólogo Francis Fukuyama se atrevió a calificar aquellos tiempos como “El Fin de la Historia”. ¿Y qué significaba aquel “fin”? Pues en teoría la culminación de las disputas entre bandos eternamente enfrentados. Adiós a la Guerra Fría. Bienvenidas las nuevas democracias y el liberalismo a escala global. De ahora en adelante, permanecerían enterradas todas aquellas ideologías que sólo habían creado conflictos irresolubles a lo largo del sangriento siglo XX. Podíamos centrarnos al fin en otras cosas más importantes. En acabar con la pobreza y el hambre, por ejemplo. Nos esperaba un futuro radiante, sin lugar a dudas. Es por ello que, entre otras iniciativas, las Naciones Unidas, junto con 189 países firmantes, trazaron los Objetivos de Desarrollo del Nuevo Milenio, los cual
La Renta Garantizada se implementa por primera vez en España
No todo es desazón e incertidumbre hoy en día en Cataluña. También hay noticias que generan esperanza y un mínimo de esa estabilidad que tantos necesitan en estos tiempos inciertos. Sobre todo, los más desfavorecidos, aquellos que más duramente han sido golpeados por una crisis económica que se niega a desaparecer del todo.
Mucho se ha hablado últimamente en los países desarrollados acerca de la continua depauperación de las clases sociales más bajas, aquellas integradas por unos trabajadores poco cualificados que, debido a la globalización, las deslocalizaciones y la revolución industrial ligada a la robótica, son muy difíciles de ser recolocados en el sistema laboral. ¿Qué hacer con estos parados de larga duración, muchos de ellos de edad avanzada que, sin embargo, aún no han cotizado lo suficiente como para empezar a cobrar las pensiones?
Entre las posibles soluciones puestas sobre la mesa, comienza a sonar con fuerza la propuesta de la Renta Universal, un proyecto según el cual todos los habitantes de un país, independientemente de sus salarios particulares, cobrarían una suma fija de dinero por el simple hecho de ser ciudadanos de ese país. Es un proyecto revolucionario que ya
El Toro de la Vega puede respirar aliviado
Finalmente, tras varios años de protestas, las últimas de ellas de carácter violento, los grupos defensores de los derechos de los animales lo consiguieron. Lograron abolir una de las fiestas más vergonzosas de toda la geografía española, la tristemente célebre festividad del Toro de la Vega. Se trata de una celebración que, año tras año, desde tiempos medievales, se celebra en el pueblo de Tordesillas, en Valladolid. No me extraña que provenga del Medioevo, pues la brutalidad e irracionalidad del acontecimiento son sencillamente escalofriantes. Aunque quizá debo utilizar desde ahora el tiempo pretérito, pues desde hace un par de años, gracias a las protestas, tal fiesta ya no se conmemora, por fortuna, como antaño. Ya no hay un grupo de desalmados jinetes que, lanzas en ristre, persiguen campo a través a un pobre toro desorientado y aterrorizado, con el objetivo de alcanzarlo para lancearlo una y otra vez hasta darle muerte. Era entonces cuando el jinete que había tenido la enorme fortuna de propinar la estocada final, se convertía en héroe del pueblo y era llevado en volandas hasta la Plaza Mayor para recibir todos los honores. Tengo que decirlo: a veces siento vergüenza de vivir