Fuego en París, indecencia en Buenos Aires
No creo que la violencia y la destrucción que se vieron en París el pasado fin de semana ayuden mucho a la causa de los “chalecos amarillos”. O quizá debería decir “causas”, porque, lo que se inició como una protesta contra la subida del impuesto sobre carburantes en Francia, es ya una lista con más de 40 reivindicaciones.
Algunos responsabilizan de los disturbios de la capital francesa a grupos de violentos que “secuestraron” las protestas de los “chalecos amarillos”, pero la cosa no está clara. Como tampoco tengo muy claro, personalmente, qué se pretende con estas protestas; algunos medios han interpretado todo esto como una manifestación más del “hartazgo” de muchos ciudadanos frente a la inacción de los dirigentes ante sus dificultades económicas…
Menores extranjeros en España: hacinados y sin ayudas
Las pateras de inmigrantes comenzaron a aparecer por las costas españolas a finales de los años ochenta. Pero fue durante los noventa, y especialmente en la década de 2000, cuando se masificó la llegada de inmigrantes por barco a nuestro país. No se trata, por lo tanto, de un problema nuevo.
No hay semana que no veamos en las noticias imágenes de precarias embarcaciones, repletas de gente, llegando a nuestro litoral. Uno pensaría que, a estas alturas, estamos preparados para gestionar estas situaciones. Y, sin embargo, no lo estamos. Ni de lejos.
Mi percepción de nuestra respuesta ante la llegada de embarcaciones de inmigrantes puede resumirse en dos palabras: improvisación y precariedad. Uno tiene la sensación de que nos han pillado a todos por sorpresa; de que es el primer grupo de inmigrantes en venir a nuestro país, y de que nadie sabe qué hacer.
Por desgracia, el artículo publicado el pasado 26 de noviembre por la revista 20minutos presenta un panorama incluso más desolador. Centrado en el recinto de acogida de menores extranjeros del barrio de Hortaleza, en Madrid, el artículo describe una situación lamentable. Un centro con capacidad para 35 menores, donde ahora se encuentran 1
La atención primaria catalana sale a la calle
Miles de médicos secundaron la huelga convocada para la semana del 26 de noviembre por Metges de Catalunya, el sindicato mayoritario de la sanidad pública catalana. Bajo el lema “Atención primaria, digna y respetada”, los facultativos reclamaron medidas para acabar con la sobrecarga en los servicios de atención primaria de Cataluña.
Los médicos aseguran que, en muchos casos, el exceso de pacientes les obliga a examinar un caso cada 7 minutos, muy por debajo de los 10-12 minutos mínimos que suelen recomendarse. La duración media de consulta es uno de los parámetros utilizados por la OMS para medir la calidad de asistencia sanitaria, pero también es algo de sentido común: ¿qué puede hacerse en 7 minutos? 10 o 12 ya me parecen poco…
Los 7 minutos por paciente de Cataluña se acercan peligrosamente al límite de 5 minutos, por debajo del cual muchos expertos coinciden en que poco se puede hacer, más allá de diagnosticar dolencias graves. Diversos estudios han confirmado además que las consultas cortas resultan en una prescripción excesiva de medicación —particularmente de antibióticos— y en una falta de comunicación con el paciente.
La relación del médico con el paciente en nuestro país cie
¿El fin de los combustibles fósiles en España?
Antes de la llegada de las energías renovables, cada vez que se publicaban estimaciones sobre las reservas mundiales de petróleo, todos conteníamos la respiración. Negros nubarrones parecían cubrir el cielo; ¿qué vamos a hacer si se acaba el crudo? Casi se daba por hecho que el futuro mismo de la civilización dependía de la negra sustancia.
Los amantes de imaginar un fin del mundo apocalíptico no deben preocuparse… no faltan candidatos a provocar nuestra extinción. Pero la perspectiva de que se acabe el petróleo ya no asusta a nadie. Al contrario, creo que es la mejor noticia que podrían darnos. Si supiéramos que solo hay crudo para, digamos, 10 o 15 años, sería el empujón que necesitamos para acelerar la transición a las renovables y frenar el calentamiento global.
En España nunca se ha encontrado mucho petróleo, pero algunos se han empeñado en buscarlo, a costa de otras alternativas con más futuro. Como contaba el diario El Independiente el pasado 25 de noviembre, en 2013 el Gobierno de Mariano Rajoy —la misma Administración que estranguló hasta dejar en estado comatoso el sector de las renovables en nuestro país— todavía seguía insistiendo con el tema, y aprobó una estrategia naci
Los niños australianos, al rescate
“Todavía no podemos votar, pero tenemos derechos. Tenemos derecho a un futuro”. Es uno de los eslóganes utilizados por los miles de niños australianos que el pasado 30 de noviembre no fueron al colegio. Se declararon en huelga, saliendo a la calle para exigir al Gobierno de su país acciones contra el cambio climático.
Ver a los niños australianos, con sus agudas pancartas y sus elocuentes declaraciones, es toda una inspiración. Y creo que deja en evidencia a los políticos. El primer ministro del país, Scott Morrison, solo consiguió hundirse más en el fango al condenar la huelga de los niños, diciendo que quiere ver “más estudio y menos activismo” en las escuelas.
La frustración y la bochornosa respuesta de Morrison no resultan sorprendentes, teniendo en cuenta la absoluta falta de voluntad que han demostrado su Gobierno, y el Partido Liberal, por luchar contra el cambio climático. El pasado verano, el anterior primer ministro, Malcolm Turnbull, —también liberal— decidió renunciar al objetivo de reducir en un 26% las emisiones, comprometido por Australia bajo el acuerdo de París.
En octubre, el viceprimer ministro, Michael McCormack, del Partido Nacional, dijo que el país continuaría e