No sé si a Putin le gusta el póker, imagino que sí. En su mundo es importante marcarse faroles, especialmente cuando se negocia con el enemigo. La semana pasada, el presidente Trump citó en la Casa Blanca a su homólogo ucraniano, Zelenski, y a siete aliados europeos. El objetivo de esa reunión era explorar una posible solución a la guerra que desangra a Ucrania tras la invasión rusa de 2022.
En esta ocasión, Zelenski no fue ridiculizado por Trump. Recordemos que en febrero, en una tensa cita en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos había saludado a Zelenski burlándose de su indumentaria pseudomilitar: “Vaya, qué elegante”. El lunes pasado, el líder ucraniano lució un atuendo más formal (chaqueta negra, aunque sin corbata) y –sería casualidad– el trato que Trump le dispensó fue más acorde a los usos diplomáticos. El presidente de Estados Unidos, esta vez, no mandó callar a nadie.
Trump nada entre dos aguas, y eso es insólito. Ese papel equidistante entre Europa y Ucrania –de un lado– y Rusia –de otro– es una novedad geopolítica. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial los países occidentales habían sido un bloque compacto; pero hoy las exigencias de la Unión Europea y Uc
España entera contuvo la respiración la noche del 8 de agosto, cuando las radios y los medios digitales lanzaron una preocupante alerta informativa: se había declarado un incendio en la Mezquita de Córdoba, una inigualable joya arquitectónica declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. Es casi imposible encontrar en otros lugares del mundo ejemplos tan majestuosos y bien conservados de la arquitectura islámica.
El humo que empezó a elevarse por encima de la silueta de Córdoba, una ciudad fundada por los romanos hace casi 2200 años, desató la histeria. Para saber lo que estaba en juego, hay que conocer la singularidad de su famosa mezquita. Su interior, que fue ampliado sucesivamente a lo largo de los siglos hasta alcanzar los 23.400 metros cuadrados, es un catálogo vivo de la historia de la Península ibérica.
Allí hay restos de una edificación romana de los siglos I y III, de una basílica cristiana del siglo V, de la mezquita original, del siglo VIII, y de sus posteriores ampliaciones hasta el siglo XIII. En el momento de su máximo esplendor, la Mezquita de Córdoba fue el mayor templo musulmán del mundo, coincidiendo con la época en que Córdoba se convirtió en capita
Durante años en las gradas del Camp Nou, el estadio del Fútbol Club Barcelona, podía leerse, en letras gigantes, el lema de este legendario equipo: “Más que un club”. Y si el Barça es más que un club, su estadio es mucho más que un recinto para ver goles. Allí, como ya sucedía en los circos de la Antigua Roma, se cita toda la ciudad: desde los más humildes que ahorran durante meses para comprar una entrada, hasta los poderosos que cierran negocios y sellan pactos políticos en el palco VIP.
Cuando un equipo juega en su ciudad, se dice que juega “en casa”. Porque un estadio también es, simbólicamente, el hogar de quienes siguen al equipo. Su cuartel general, su refugio. Un limbo en el que abstraerse durante 90 minutos de los problemas cotidianos, y vaciar la cabeza en una comunión colectiva.
Allí suceden gestas que quedan en el imaginario colectivo de la afición: el famoso “gol imposible” de Johan Cruyff en 1973, el debut de Maradona como azulgrana frente al Valencia en 1982 –con un gol incluido– o el primer tanto de Leo Messi como profesional en 2005. En el Camp Nou, el Barça ha vivido remontadas épicas y derrotas demoledoras, por eso, se están haciendo eternos los más de dos años que
A veces el mundo se vuelve loco. El otro día me enteré de que se había agotado un espejo de Ikea solo porque su forma recuerda al diamante del anillo de compromiso que Cristiano Ronaldo le ha regalado a su pareja, la hispano-argentina Georgina Rodríguez. El diamante, valorado según los expertos en unos 5 millones de dólares, ya es un icono que despierta admiración y envidias y, también, burlas y memes.
Las redes sociales se han llenado de imitaciones: desde enormes ceniceros de cristal, hasta monstruosas bolas de papel de plata e incluso chupetes de caramelo. “Para poder llevar esta joya con regularidad, necesitarás una cirugía de reconstrucción de dedo”, dijo la influencer Julia Chafé en un video citado por el New York Times.
Lo que para la mayoría de los seres humanos es un exceso inconcebible (esos 5 millones de dólares se podrían destinar a infinidad de causas más loables), para esta mediática pareja es el paso lógico con el que coronar sus nueve años de relación. La fortuna del futbolista portugués se estima en unos 700 millones de dólares, así que Cristiano ‘solo’ habría gastado el 0.7% de sus ahorros en esa joya.
Más allá de las consideraciones éticas, lo cierto es que el diama