Decía estos días un analista que la estrategia de Putin con la guerra de Ucrania ha sido ir poniendo a prueba sistemáticamente la respuesta de Occidente. La incursión de 19 drones rusos, en la noche del 9 al 10 de septiembre, en el espacio aéreo de Polonia, parece encajar con esta teoría.
Lo importante aquí, por supuesto, no es lo que diga Rusia que, como era de esperarse, niega toda responsabilidad. Lo importante es cómo responda Occidente. Los drones fueron interceptados, al parecer, con ayuda de la OTAN, organización a la que Polonia pertenece desde 1999. Y Polonia invocó inmediatamente el artículo 4 de la alianza, que establece que los miembros de la OTAN lleven a cabo consultas entre ellos cuando la seguridad de cualquiera de ellos se vea amenazada.
Más conocido es sin duda el artículo 5, que establece que un ataque sobre cualquier miembro de la OTAN será considerado un ataque sobre todos ellos. Pero el artículo 5 no ha sido invocado, al menos de momento. Más que con las características técnicas de la incursión de los drones, que, creo, podría verse fácilmente como un ataque, quizá ello tenga que ver con la voluntad de evitar una guerra entre la OTAN y una potencia nuclear como
Ocurre a veces con las ideas brillantes que, a la postre, parecen obvias. Puede ser el caso con la última película de Alejandro Amenábar, El Cautivo. El film trata sobre las peripecias que pasó Miguel de Cervantes durante los cinco años que estuvo preso en Argel.
Ya se había hecho alguna producción televisiva sobre la vida del escritor. Incluso un largometraje —que en nuestro país se tituló Cervantes—, dirigido en 1967 por el estadounidense Vincent Sherman. Eran otros tiempos. ¿Por qué ningún director español de renombre había llevado a la pantalla la vida de nuestro más famoso escritor? ¿Alguien a quien —sin desmerecer al desaparecido Sherman— realmente le importara el personaje?
A Amenábar le importa. Antes de comenzar el rodaje de El Cautivo, ya había trabajado varios años en el proyecto, investigando sobre la vida de Cervantes. Contó, además, con la colaboración de José Manuel Lucía, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y una de las máximas autoridades de nuestro país en caballeros andantes, y en Cervantes.
“Parecía una novela de Alejandro Dumas”, decía recientemente Amenábar en una entrevista, refiriéndose al cautiverio de Cervantes en Argel. En septiembre de 1575,
Cansado de aglomeraciones turísticas en nuestro país, este verano decidí pasar unos días en una isla griega. Me alojé en un pequeño y nada pretencioso hotel familiar. Los propietarios me contaron que solo abrían de junio a octubre. El resto del año lo dedicaban a la horticultura y a la elaboración, en pequeñas cantidades, de un aceite de oliva del que estaban muy orgullosos. Me pareció un planteamiento sensato e inteligente.
Si el turismo coge fuerza en aquella isla —lo que parece probable—, quizá mis anfitriones griegos se sientan pronto tentados a abrir el hotel más meses al año. A lo mejor, incluso, a utilizar los terrenos que ahora ocupan los huertos y los olivos para ampliar el hotel. A sucumbir, en pocas palabras, al monocultivo turístico.
A una tentación similar se enfrentan, como contaba El Periódico el pasado 7 de septiembre, algunos restaurantes de la Barceloneta. En el viejo barrio de pescadores, antes abundaban los restaurantes marineros. Locales de toda la vida, situados, muchos de ellos, en el paseo Joan de Borbó, que ofrecían una cocina tradicional basada en las capturas frescas de los pescadores.
Hace una década, contaba El Periódico, apenas quedaba una docena de los r
Técnicamente, la estación estival dura hasta el próximo 21 de septiembre. Pero, para miles de profesores y alumnos españoles —de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato—, el verano, sospecho, acabó un poco antes; el pasado lunes, 8 de septiembre comenzaron las clases en la mayor parte de nuestro país.
Personalmente, no envidio el trabajo de los profesores, que me parece muy sacrificado. Sí que les envidio, no obstante, las largas vacaciones, aunque ellos aseguran que son solo un mito. Desde que acabó el curso pasado, a finales de junio, los docentes han estado ocupados, dicen, con tareas administrativas como el cierre del curso, la elaboración de informes y la preparación del próximo año académico.
Es posible. Y, sin embargo, los docentes cuentan ahora con una potentísima herramienta que, con suerte, les habrá permitido escamotear unos días más de descanso al sol: la inteligencia artificial. Según una encuesta comentada hace unos días por Europa Press, más de un 75 % de los profesores españoles dice haber utilizado la IA para preparar el próximo curso escolar. Y planea usarla también en las aulas.
Cuando no existían herramientas como ChatGPT, preparar, por ejemplo, un currículo escola
Al parecer, se vendía por menos de 10 dólares. La camisa floreada de manga corta que, hace unos días, lucía en la plataforma de moda rápida Shein un hombre con un sorprendente parecido a Luigi Mangione. La vestimenta de Mangione, el joven de 27 años acusado de asesinar a tiros, en diciembre pasado, al director ejecutivo de UnitedHealthcare, ya había causado furor antes. Tras comparecer en el juzgado hace meses, en las redes sociales se comenzó a especular sobre la marca del jersey que llevaba Mangione. Cuando se descubrió que era un jersey de merino de los grandes almacenes Nordstrom, el producto se agotó rápidamente. “Merino Mangione”, lo llamaban los internautas.
De la fascinación que provocan los asesinos se podría hablar mucho. Y, en particular, los asesinos de buen ver, como Mangione —todavía un “presunto” asesino a la espera de juicio—. Pero esta vez es distinto. Mangione no ha obtenido un permiso especial para salir de prisión y acudir a una sesión de fotos. Tampoco la que apareció en la web de Shein parece ser una imagen antigua, ni de una comparecencia judicial. ¿De dónde ha salido, entonces, la foto de un sonriente Mangione con la camisa floreada?
Todavía no se sabe. La des