Haciendo buena la promesa de hace unos meses, Francia y Reino Unido reconocen ya al Estado de Palestina. Reino Unido lo hizo el 21 de septiembre, el mismo día que Canadá, Australia y Portugal. Francia hacía lo propio el día 22.
No es casualidad, por supuesto, que el reconocimiento se produjera justo antes del debate general de la Asamblea General de la ONU 2025. El anuncio buscaba poner presión sobre Israel para que detuviera su sangrienta campaña militar en Gaza, y dar impulso a la solución de dos Estados para poner fin al conflicto palestino-israelí.
Aproximadamente 150 mandatarios pronunciaron discursos ante la Asamblea General, y muchos denunciaron la situación en Gaza. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó lo que ocurre en la Franja como “moral, legal y políticamente intolerable”. “Nada justifica la guerra de Gaza”, dijo el presidente francés, Emmanuel Macron. El rey de España, Felipe VI, describió a Israel como un pueblo sabio y antiguo que había sufrido mucho, pero dijo también que la agresión israelí en la Franja era “una masacre” que “repugna a la conciencia humana”, y que debía acabar.
No sé, la verdad, hasta qué punto estas palabras sirvan de consuelo
Cuando eramos niños, mi madre y mi hermana tenían siempre una pequeña charla antes de entrar en la consulta del médico. Ella le pedía que, una vez dentro, la dejara hablar a ella. Pero, si el médico le preguntaba directamente, mi madre le decía —independientemente del motivo de la visita— que exagerara los síntomas. Yo siempre había asumido que mi madre actuaba así porque los médicos de aquella época eran quizá algo insensibles, o tenían poco tiempo para tratar con dolencias menos graves. Pero ahora empiezo a pensar que quizá el motivo fuera otro.
Cada vez más investigaciones demuestran, como informaba Público el pasado 20 de septiembre, que a menudo las mujeres tienen que luchar para que su dolor sea considerado legítimo durante las consultas médicas. Enfermedades como la endometriosis —caracterizada por el dolor y la inflamación crónica—, la fibromialgia o la sensibilidad química múltiple son las más ignoradas por los sistemas de salud de todo el mundo; las peor estudiadas en los estudios de Medicina; las menos investigadas en los laboratorios.
En otros casos, sí que se dispone de datos sobre la manera más efectiva de tratar a las pacientes. Pero estos se ignoran. Las enfermedades
“¿Entrenas… o mantienes?” rezaba un cartel que vi recientemente en la pared del gimnasio. Debajo del “Entrenas” se veía la foto de un hombre atractivo y musculoso haciendo pesas. El hombre del “mantienes”, entretanto, se paseaba por la playa en bañador. Sin ser atlético, tenía un peso proporcionado y un aspecto en general saludable.
Había, sin embargo, algo muy poco favorecedor en la foto del “mantienes”. No hacía falta ser ningún genio para captar el mensaje: o uno entrena duramente y saca músculo en el gimnasio, o está destinado a ir por el mundo sin que nadie se fije en él, convirtiéndose, quizá, en un perdedor.
Hacer ejercicio es, por supuesto, saludable. Y, sin embargo, como comentaba Público el pasado 20 de septiembre, para muchos hombres la musculación se está convirtiendo en una obsesión que va más allá de la salud. Los cuerpos deben ser atléticos. Incluso exageradamente musculosos, a un nivel que, creo, hace no tanto se hubiera considerado propio de un culturista. En nuestro país proliferan los gimnasios de bajo coste con instalaciones donde la prioridad es claramente la musculación; los suplementos de proteína han invadido el mercado; la creatina está a la orden del día.
“Si tu chica te dice que queda con amigas todas las noches, más te vale poner uno de estos en su coche”. Así comienza un vídeo que promociona un rastreador GPS en TikTok. “Es una broma, ¿no?”, comentaba una usuaria en relación al clip, publicado en una cuenta de la red social en España a cambio de una comisión pagada.
El machismo descarado de este vídeo le revuelve a uno el estómago. O quizá debiera decir el machismo de este usuario, porque, además del rastreador GPS, también promociona un grabador de audio con inteligencia artificial para “saber si tu mujer te está siendo infiel”. Y quién sabe cuántas cosas más.
La organización de consumidores Facua, como comentaba eldiario.es el pasado 25 de septiembre, ha denunciado a TikTok y al fabricante del dispositivo GPS ante la Dirección General de Consumo. En un primer momento, me pareció que Facua se equivocaba. Dudo mucho que fabricar rastreadores GPS sea un delito. Esta tecnología, al fin y al cabo, puede tener multitud de usos legítimos. Ojalá le hubiera puesto uno de estos dispositivos, por ejemplo, a la bicicleta que me robaron hace unos meses.
Sin embargo, colocarle un rastreador GPS a una persona en el coche sin su consentimiento po
Como la inmensa mayoría de la gente, cuando visité el Rijksmuseum de Ámsterdam dediqué un buen rato a contemplar La ronda de noche, probablemente el cuadro más famoso del museo. La obra, completada por Rembrandt en 1642, está repleta de figuras, de gestos, de detalles a los que prestar atención. Sin embargo, no creo haberme fijado, la verdad, en que apareciera un perro en el cuadro.
La curadora del Rijksmuseum Anne Lenders, en cambio, debe tener grabada en la memoria la composición de Rembrandt con todo lujo de detalle. Recientemente, Lenders estaba visitando una exposición del Zeeuws Museum, al sur de Holanda, cuando vio la imagen de un perro en la portada de un libro antiguo. Inmediatamente le vino a la cabeza el perro que aparece en la parte inferior derecha de La ronda de noche.
“La cabeza gira exactamente en el mismo ángulo, con la boca entreabierta. Ambos perros tienen pelo largo y orejas que caen verticalmente”, declaraba Lenders hace unos días a la prensa. Como contaba Associated Press el pasado 23 de septiembre, la curadora decidió estudiar el tema más en profundidad. Y pudo hacerlo a placer, porque el dibujo original de la portada del libro resultó estar también en la vasta