Los líderes occidentales se ven amenazados por las mismas fuerzas que provocaron la dimisión de Starmer
La dimisión del primer ministro británico, Keir Starmer, constituye una advertencia de la que están tomando nota atentamente los líderes de la UE y de EE. UU. La renuncia llega solo dos años después de la aplastante victoria de Starmer, lo cual pone de manifiesto la existencia de una crisis cada vez más profunda en las democracias occidentales. Esta crisis plantea una pregunta existencial: ¿se están volviendo ingobernables las sociedades occidentales?
Las dificultades de Starmer son similares a un patrón ya visto en toda Europa y en Estados Unidos. Inicialmente, los líderes llegan al poder con promesas de cambio y prosperidad. Pero los sistemas políticos, los problemas económicos y el cinismo público impiden que mantengan sus promesas, lo cual provoca el auge del populismo y la desconfianza en las instituciones democráticas.
Esta crisis es evidente en Francia, Alemania y EE. UU., donde dirigentes poco populares no logran conectar con los votantes. Para los líderes de la UE y de EE. UU., la dimisión de Starmer no es una noticia que tenga implicaciones solo para el Reino Unido. Es una seria advertencia de que, si no pueden recuperar la confianza del público y producir verdaderos cambio