El Diario de Ernesto Madero
Capítulo 4 – La Mansión del Poeta
“¿Hombre de pocas palabras, verdad?” preguntó.
Mi boca empezó a moverse pero mi mente estaba distraída por su olor que soplaba hacia mí como una brisa. Un olor a flores, y algo más… “Me… me robaron la billetera” dije yo.
“¿Justo ahora cuando estábamos en el Zócalo? Ay, Ernesto, ¡qué lástima! Seguro te vieron con todo tu equipaje y pensaron que eras un blanco fácil. El centro puede ser un verdadero desastre a veces. Cada día hay más delincuencia, más protestas…”
“¿Protestas?” dije yo, interrumpiendo.
“Es obvio que tu no eres de aquí. El Zócalo es el centro de atención de la ciudad. Ahí, en frente del palacio de gobierno es donde todos los defeños van a desahogar sus frustraciones.
“¿Defeños?” repetí, confundido.
“Sí, ¡Defeños!” Dijo ella, pero al ver que la