El Diario de Ernesto Madero
Capítulo 12 – Ladrón que roba a ladrón…
¿Qué estoy haciendo?… ¿Qué estoy haciendo?… ¡¿Qué estoy haciendo?! Puedo escuchar mi propia voz en mi cabeza, haciendo eco de acusaciones. La voz me pide que reconsidere. Me pide que me detenga.
¡Para! ¡Regresa! Sigue protestando mi conciencia. Pero cada súplica es en vano y mis piernas no se detienen. Sigo corriendo, sin saber adónde.
Finalmente fueron mis pulmones, a punto de reventar, los que pusieron freno a mi escape. Me detuve frente a un kiosco de tamales para recuperar el aliento, con mis puños sobre mis rodillas, tratando de mantener el equilibrio sobre unas piernas que parecían hechas de papel.
La dueña del kiosco me miró, un poco asustada pero más confundida. "¿Tamales?" preguntó. "Tengo de pollo y de queso."
"No… no, gracias," alcancé a decir con esfuerzo. Poco a poco mis respiros huracanados disminuyeron y el mundo volvió a enfocarse. Por el rabillo del ojo vi una mano sosteniendo un vaso con agua. Era la señora de los tamales que