Meditación para principiantes
Episodio 3: Entrenando la concentración
En los primeros dos episodios, desarrollamos nuestra respiración conciente. Hoy la utilizaremos para aprender a concentrarnos profundamente en nuestra meditación.
Antes que nada, busca una posición cómoda. Puedes sentarte en el piso con las piernas cruzadas, o en una silla con los pies bien plantados en el suelo. O puedes también acostarte boca arriba. La posición en sí no es importante mientras estés cómodo, tu columna esté recta, y puedas respirar con facilidad.
Trata de permanecer quieto durante el resto de la meditación. No está mal cambiar levemente tu postura si estás incómodo, pero recuerda que para concentrarnos profundamente necesitamos estar quietos.
Cuando estés listo, cierra los ojos.
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Empieza a llevar tu atención a la respiración. Permítete respirar normalmente. Tu cuerpo ya sabe lo que tiene que hacer.
Simplemente observa… cuando inhalas… y cuando exhalas...
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Presta atención a la sensación del aire que entra cuando inhalas. Síguelo mientras entra por tus fosas nasales… Mientras llena tus pulmones… Mientras infla tu pecho y abdomen.
Y presta atención a la sensación