El Diario de Ernesto Madero
Capítulo 11 – “Tesoros Ajenos”
Siete hombres al borde de la vida. Sus cuerpos portaban las marcas de un largo viaje; sucios, exhaustos y malnutridos, reunidos sobre un muelle, erguidos con dignidad, esperando ser inmortalizados por la cámara. Era obvio que estaban deshechos, pero en sus ojos aún quedaba un rastro de energía. Era una mirada penetrante que anunciaba su inagotable determinación. La fotografía me tenía hipnotizado…
De entre las caras adornadas con barbas, una en particular me tenía cautivado. Al principio porque era la única entre ellas que se atrevió a mostrar una sonrisa. Pero en realidad porque era una cara conocida, una que estaba acostumbrado a ver en un collar que cuelga del arrugado cuello de mi abuela. Aunque nunca conocí a mi abuelo Fortunato en vida, reconozco su rostro.
No sé cuánto tiempo estuve ahí parado frente a la fotografía. Quizás fueron cinco minutos, o cincuenta; no estoy seguro porque mi mente estaba dando vueltas como un trompo. ¡Una foto de mi abuelo en la tienda de Manuel Castañeda!
Pensé en mi abuela. Sin conocer a Castañeda, ella me advirtió sobre él. Mi tía Mirta dejó muy c