El Diario de Ernesto Madero
Capítulo 3 – El Zócalo
Pero no pasa nada. Con los ojos aún cerrados, puedo oír sólo el viento y en la distancia el sonido de un fuego que arde.
Cuando abro los ojos finalmente aún me rodea una profunda oscuridad pero en la distancia puedo ver algo brillante. Cuando mi visión se ajusta a la noche veo que los puntos de luz son antorchas que ahora se multiplican a mi alrededor y alumbran un espacio impresionante. Estoy parado en medio de una enorme plaza. Delante de mí hay un edificio monumental, ¡una pirámide! Pero no hay sólo una. Por todo el contorno de la plaza hay pirámides y templos de diferentes tamaños. Sin duda, la más grande de todas las estructuras es la que está frente a mí. Con cada respiro siento que mi cuerpo se acerca a la pirámide, como si estuviese flotando. En la cima hay dos pequeñas casas, un