Screen width of at least 320px is required. Screen width can be adjusted by widening your browser window or adjusting your mobile device settings. If you are on a mobile device, you can also try orienting to landscape.

How cute!

¡Qué Mono!

Cool!

¿Bacán, Chido, Chévere...? ¿Cómo se dice “cool”?

To each their own

Cada loco con su tema

Beauty is in the eye of the beholder

Todo depende del cristal con que se mire

Home sweet home

Hogar, dulce hogar

My ears are burning!

Pitar los oídos

To be in seventh heaven

Estar en el séptimo cielo

Rub salt in a wound

Poner sal en la herida

Pomp and circumstance

Anunciar con bombos y platillos

All hell breaks loose

Armarse la gorda

Mouthwatering

Hacerse agua la boca

Nothing to write home about

No ser nada del otro mundo

Eat, drink, and be merry

Come y bebe que la vida es breve

A guardian angel

Un dios aparte

Take the good with the bad

Una de cal y una de arena

To make your hair stand on end

Ponerse los pelos de punta

Cry a river

Llorar como una Magdalena

Icing on the cake

La cereza del pastel

ÓraleRight on

aa
AA
Jesús: ¡Órale, María! Siempre quise incorporar esta palabra tan mexicana a mi vocabulario. Me es un poco ajena, es verdad, pero intentaré hacer el esfuerzo. Y para ello, qué mejor que hablar de México. Te tengo una historia de frontera que tal vez no conozcas. Debemos situarnos en la época de la Ley Seca, cuando Estados Unidos prohibió la producción, venta y consumo de alcohol. México y Texas siempre habían intercambiado mercancía. Cuando se definió la frontera y aparecieron los impuestos de importación, también surgió el contrabando. La Ley Seca, comenzada en 1919, ofreció una nueva oportunidad de contrabando: cruzar alcohol fabricado en México a través de la frontera. Así nacieron los tequileros, jóvenes valientes que se aventuraban a cruzar el Río Grande para satisfacer la demanda en el país vecino. Porque, como bien sabemos, el consumo de alcohol estaba prohibido, pero todos seguían bebiendo.
María: Órale, Jesús, qué buen tema. Claro que se seguía consumiendo alcohol en Estados Unidos. Había gente que fabricaba bebidas espirituosas de manera clandestina. Y luego estaban quienes cruzaban a ciudades como Tijuana para tomarse un trago.
Jesús: Exacto. Pero, al menos en los primeros años, contrabandear alcohol por la frontera fue una de las maneras más fáciles. Los mexicanos sabían que tenían una venta garantizada. Solo necesitaban sobrevivir al viaje.

Continue the conversation

Go further and experience the full content — and understand how Spanish is actually used.

Continue

Already have access? Log in.

Improve your Spanish listening skills