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How cute!

¡Qué Mono!

Cool!

¿Bacán, Chido, Chévere...? ¿Cómo se dice “cool”?

To each their own

Cada loco con su tema

Beauty is in the eye of the beholder

Todo depende del cristal con que se mire

Home sweet home

Hogar, dulce hogar

My ears are burning!

Pitar los oídos

To be in seventh heaven

Estar en el séptimo cielo

Rub salt in a wound

Poner sal en la herida

Pomp and circumstance

Anunciar con bombos y platillos

All hell breaks loose

Armarse la gorda

Mouthwatering

Hacerse agua la boca

Nothing to write home about

No ser nada del otro mundo

Eat, drink, and be merry

Come y bebe que la vida es breve

A guardian angel

Un dios aparte

Take the good with the bad

Una de cal y una de arena

To make your hair stand on end

Ponerse los pelos de punta

Cry a river

Llorar como una Magdalena

Icing on the cake

La cereza del pastel

No ser nada del otro mundo - it's nothing special

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Jesús: En el delta del Río de la Plata, justo en la frontera entre Argentina y Uruguay, hay una pequeña isla que no parece nada del otro mundo. Sin embargo, podría haber llegado a ser la capital de los Estados Unidos de América del Sur, una utópica confederación de países de la región. Esta alocada idea la tuvo el político Domingo Faustino Sarmiento. En 1850, durante su exilio en Chile, escribió el libro Argirópolis. Allí imaginó una ciudad inspirada en Washington que sería el centro político de una alianza entre Argentina, Paraguay y Uruguay. Pero Sarmiento no quería mirar tierra adentro, a las pampas. Quería una nación naviera, abierta al comercio. Entonces escogió la isla Martín García. ¿Por qué? A pesar de ser muy chiquita, su ubicación permite controlar todo el flujo comercial de los ríos Paraná y Uruguay.
María: Un lugar de importancia geopolítica, podríamos decir.
Jesús: Exacto. Tampoco era un secreto. En el siglo XIX, Martín García pasó por las manos de Brasil, de Francia y de Inglaterra.
María: Pero, si no me equivoco, Sarmiento fue presidente de Argentina tras regresar de su exilio. ¿Por qué no intentó llevar a cabo esta idea, Jesús?
Jesús: Cuando Sarmiento escribió Argirópolis, estaba soñando. Pensó que su librito no era nada del otro mundo. Y, probablemente, cuando se convirtió en presidente, se dio cuenta de que mover la capital allí sería imposible.

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